¿Sabías que la canción “Gracias a la vida” es en realidad un poema?

“Gracias a la vida” fue compuesta e interpretada por primera vez por la cantautora chilena Violeta Parra (1917-1967) para su último álbum, “Las últimas composiciones” (1966) y se hizo internacionalmente famosa en 1971 con la versión de la cantante folklórica argentina, Mercedes Sosa.

Esta canción es considerada un “himno humanista” y una de las piezas más importantes de la música en español a nivel internacional. En cada estrofa Violeta agradece “a la vida que me ha dado tanto” y enumera las diferentes bendiciones que ha recibido (la vista, la audición, el lenguaje, la marcha, el corazón, la risa así como el llanto).

“Gracias a la vida” fue originalmente un poema de Violeta Parra que dentro de todas las vicisitudes de su vida quiso dar gracias por lo que le tocó vivir. No se sabe a ciencia cierta cómo el poema terminó en una canción que ha sido interpretada por cientos de artistas alrededor del mundo como Joan Báez, Raphael, Los Chalchareros, Plácido Domingo, Omara Portuondo, Arja Saijonmaa, Elis Regina, La Oreja de Van Gogh, Luz Casal, Jesse & Joy, Laura Pausini, Óscar Chávez, Michael Bublé, Shakira y Juanes.

“Gracias a la Vida”, escrita por Violeta Parra e interpretada por Mercedes Sosa

Letra:
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

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