La tomatina: una guerra con muchos tomates

La popular y muy curiosa fiesta de “La Tomatina” es una celebración que tiene lugar en la ciudad de Buñol, en la Provincia de Valencia, al este de España. Es un festival muy llamativo, pues los participantes se arrojan tomates durante más o menos una hora con el único objetivo de divertirse.

Esta guerra de tomates comenzó a realizarse en España desde el año 1944 y desde entonces, se celebra el último día miércoles de agosto, semana en la cual se celebran varias festividades en la ciudad de Buñol. 

Se dice que La Tomatina nació a raíz de un disturbio en el que el asesor de gobierno fue atacado por el pueblo con tomates y esta práctica tuvo tanta aceptación, que, al año siguiente, se volvió a realizar, hasta nuestros días. Sin embargo, existen otras historias que narran el origen de esta celebración que plantean que se debió a una pelea de comidas entre amigos o como resultado de un camión de tomates derramado en la calle.

En todo caso, esta batalla de tomates es una tradición y el último miércoles del mes de agosto, los comerciantes de las estrechas calles de Buñol comienzan a cubrir y proteger las fachadas de sus negocios para prepararse para la guerra. Al poco tiempo, se oye el retumbar de varios camiones cargados con más de 120 toneladas de tomate para que los participantes tomen sus municiones (es decir, sus tomates) y que comience la diversión.

Como otras fiestas españolas, La Tomatina inicia con el sonido de varios cohetes, que avisan a los asistentes que ya puede comenzar la acción, esto sucede, alrededor de las 11 de la mañana. Al poco tiempo, las calles empedradas de Buñol y los participantes, se inundan de pulpa de tomate, que, al ser lavadas con agua al terminar, dejará las calles impecables, gracias a su acidez. Igualmente, después de la jugosa y roja batalla, las personas pueden lavarse en el río, donde se instalan numerosas duchas públicas especialmente para este día.

Desde el año 2013, para evitar que el lugar se haga demasiado pequeño para tantas personas, el ayuntamiento de la ciudad de Buñol limitó el acceso a la gran fiesta. Desde ese año, es necesario comprar entradas con bastante anticipación para poder participar. Aunque no lo creas, solo 8% de los participantes de La Tomatina es español; esta fiesta es de gran atractivo turístico mundial, por lo que las calles se llenan principalmente de personas que vienen de otros países como Japón, Australia, Estados Unidos y Gran Bretaña.

Por último, se recomienda a los participantes usar gafas para protegerse los ojos y guantes; solo está permitido arrojar tomates aplastados, cualquier otro objeto está prohibido para evitar accidentes o daños; también se sugiere utilizar ropa y zapatos desgastados, que puedas desechar al terminar la guerra y, finalmente es recomendable usar cámaras resistentes a impactos y al agua, pues, de seguro no se escapará de una buena embarrada de tomate.

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